lunes, 14 de noviembre de 2011

Tan solo me queda imaginar.


En la ventana trasera del coche, mis ojos se despedían de la ciudad. Esa ciudad donde conocí el amor, en la manera mas simple & con menos prejuicios del mundo. Amor. Simple amor.
 El chico de la sonrisa franca se quedaba en ella, en sus casas, en sus escuelas & parques.

Yo me retiraba como soldado herido en guerra. Retiraba mi cuerpo, pero probablemente una parte de mi se quedaba ahí, con él, con la ciudad.

Aun se apreciaban sus calles, sus edificios. Centre la vista, esperando cualquier cosa, aun sabiendo que no había nada más. No habría nada más que contar ahí.

Nunca lo conocí del todo, ni el a mí ¿Para que? Éramos 2 almas libres, con la esencia más pura del momento. Cada gesto siempre seria diferente, siempre habría algo que cambiaría. Sonrisas chuecas & palabras al viento. En eso nos convertimos.

Después de 30 min. En coche, solo quedaban las pequeñas luces en el fondo, la inmensa Ciudad, se había convertido en una mancha brillante ante mis ojos. Gire la vista y me acomode en el asiento. Se acabo, a pesar de que apenas iniciaba. Sonreí, sonreí por el, por mi, por nosotros, por el ''incidente'' que me llevo hasta él. Solo le deje una simple nota, con mi caligrafía rara pero leíble ''Piensa en mi, invéntame en tus días, aunque no pienses volver''

Así lo haría yo.


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